El islamismo pro-sharia echa un pulso al gobierno en las calles de Islamabad

El partido ultra-conservador JUI-F reúnes a decenas de miles de protestantes en una movilización marcada por el veto a la presencia de mujeres

Miles de hombres protestaron de forma masiva contra el gobierno pakistaní. Foto: PakistanToday

Decenas de miles de hombres protestaron el pasado domingo en protesta contra el primer ministro pakistaní, Imran Khan, denunciando la supuesta ilegitimidad de las elecciones de 2018 y las campañas anticorrupción del gobierno, que consideran juicios políticos. Liderados por Maulana Fazlur Rehman, presidente del partido islamista JUI-F, los manifestantes denunciaron sus leyes de protección a las mujeres, que consideran injustas, y los fallidos intentos de frenar la inflación.

El primer ministro, exjugador profesional de cricket, sufre de esta forma su primer gran revés desde su llegada al poder por parte de la autodenominadas Marchas por la Libertad – Azadi Marches – que se produjeron desde Karachi hasta Islamabad como reacción a la creciente inflación y el encarcelamiento del anterior primer ministro por supuesta corrupción.

El PTI – partido actualmente en el poder – alcanzó el Palacio Ministerial en unas elecciones definidas por observadores internacionales como justas, aunque también anunciaron la desigualdad de oportunidades entre los partidos durante el período electoral. Estas denuncias son aumentadas por Rehman, que ha pedido la dimisión del primer ministro antes del viernes, bajo amenaza de salir a las calles sin importar las posibles consecuencias.

Dichas demandas se ven aumentadas por la crisis económica en que el país está sumido, llegándose a registrar una inflación de más del once porciento en el mes de septiembre, pese a los esfuerzos del FMI, que adelantó un préstamo de seis mil millones de euros para el pago de la deuda externa del estado asiático.

A cambio de dicho impulso, el fondo ha demandado la privatización de ciertas instituciones y el aumento de tarifas a servicios públicos, lo que los partidos de la oposición han denunciado como una venta de la soberanía estatal.

La marcha convocada por el JUI-F fue además apoyada por los demás partidos de la oposición, que defienden un frente unido contra un gobierno que consideran ilegítimo, pero la presencia de banderas negras y blancas símbolo del partido liderado por Rehman fueron mayoritarias entre los asistentes.

El Jamiat Ulema-e Islam Fazal-ur-Rehman, nombre oficial del JUI-F, cuyas siglas significan Asamblea de Clérigos Islámicos de Fazal Rehman – líder del partido – consiguió únicamente el 3,2% de los votos en las últimas elecciones, pero ha conseguido gran popularidad durante el último año. El ascenso del partido, que defiende la sharía y el refuerzo de la conexión entre el islam y el estado, se ha debido en gran medida a la crisis económica que asola el país desde hace más de dos años. Además, ha ganado multitud de apoyos al abanderar el rechazo de los círculos ultraconservadores contra las medidas progresistas tomadas por el gobierno, especialmente la inclusión de más mujeres en la política o la lucha contra la violencia doméstica.

Rehman no es un desconocido o un extraño en los más importantes titulares paquistaníes, pues ha sido una figura de gran importancia durante más de dos décadas. Durante las elecciones, y tras perder su escaño en el parlamento, ha recuperado una línea mucho más dura y ultraconservadora. Dicha línea, que pareció suavizar en el último lustro, le llevó a la portada de las noticias internacionales. Especialmente tras dudar de la veracidad del tiroteo a la ganadora del nobel de la paz Malala Yousafzai y pedir una “juicio popular” para una mujer cristiana declarada inocente por blasfemia.

Más allá del clima de tensión que han generado las protestas, ha desatado un gran revuelo internacional la exclusión a las mujeres de participar de cualquier forma en las protestas. Esto también se ha dado con las periodistas que cubrían el evento, a las que no se les permitió permanecer en este.

La periodista de HumNews Shiffa Z Yousafzai denunció en su cuenta de Twitter que fue rodeada de una multitud de hombres y forzada a irse de esta tras ser increpada de forma incesante.

Un hombre vino y empezó a decir que las mujeres no estábamos permitidas, que las mujeres “NO PUEDEN estar aquí. ¡Vete! “Lentamente pero en pocos minutos una muchedumbre de hombres nos rodeó y empezó a cantar eslóganes e increparnos, nos tuvimos que ir.

Shiffa Z Yousafzai, vía Twitter

Sobre la nula presencia de mujeres, representantes del JUI-F comentaron que las mujeres no deben estar en este tipo de actos políticos, argumentando que “igual que en la guerra, son los hombres los que deben estar en el frente”. La periodista y politóloga Benazir Shah respondió a las argumentaciones del JUI-F, que se ha opuesto a leyes como la de protección a las mujeres o la restricción del matrimonio pactado de menores con hombres de mediana edad, acusando al movimiento de querer excluir a las mujeres de la política.

Pakistán, un estado denunciado en múltiples ocasiones por organizaciones como Amnistía Internacional o UNWOMEN por el trato a las mujeres en el país, parece verse inmerso en una lucha política que podría llevar a la eclosión de un estado ya en crisis, en que los derechos de las mujeres podrían llevarse la peor parte.

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